El nombre “Siloé” se inspira en la piscina bíblica mencionada en el Evangelio de Juan, donde la recuperación de la vista simboliza el paso de la oscuridad a la claridad. Bajo esa referencia, el proyecto se concibe como un espacio de “revelación” en sentido social y moral: hacer visible lo que ha sido ocultado, silenciado o distorsionado.
En la práctica, Siloé articula tres líneas de acción. Primero, el acompañamiento directo a familiares de presos políticos, proporcionando orientación, apoyo emocional y canalización de necesidades urgentes. Segundo, la documentación rigurosa de casos de detención, condiciones penitenciarias y posibles violaciones de derechos humanos, con el objetivo de generar registros verificables. Tercero, la difusión responsable de información para elevar la visibilidad internacional de estas situaciones y facilitar mecanismos de presión institucional o asistencia humanitaria.